Antonio Altarriba

Si Tintín supiera que los sótanos de Moulinsart…

Si Tintín supiera que los sótanos de Moulinsart cobijan un pequeño astillero, se llevaría una gran sorpresa. El capitán Haddock pasa allí sus horas más muertas construyendo bajeles en miniatura que remata con un mascarón de proa en forma de unicornio. Una vez terminados, introduce un mensaje en su reducido casco. Así intenta paliar el abatimiento alcohólico que se apodera de él entre aventura y aventura… Así logra sustraerse a esa melancolía, más negra que las bodegas del Karaboudjan, que le hace desear el definitivo hundimiento…

Carga los diminutos navíos con listas de injurias e improperios y, en los raros momentos en los que le embarga la ilusión de un nuevo desafío o la esperanza de un sentimental encuentro, los llena con dibujos de corazones atravesados por un ancla. Fleta los barcos desde un improvisado muelle levantado sobre la cloaca del castillo con la idea de que algún día llegarán al mar.

En lo más oscuro de su suntuosa mansión el capitán Haddock se siente náufrago, un náufrago de tierra firme que aspira a ser rescatado por el horizonte. 

Si Tintín supiera…