Antonio Altarriba

El arte de volar I (Kim y Altarriba) en ARGH

EL ARTE DE VOLAR, POR FERNANDO ARIEL GARCÍA

4 de mayo de 2001. En una residencia para ancianos de Lardero, municipio de la comunidad autónoma de La Rioja, Antonio Altarriba Lope se arrojó al vacío desde la ventana del cuarto piso. Pocos días después, su hijo, Antonio Altarriba, encontró un puñado de notas en donde su padre había resguardado diversos recuerdos de su días pasados. Una bitácora agridulce hacia esa anunciada decisión, voluntaria y consciente, que puso fin a una vida de golpes, privaciones, sufrimiento, (re)afirmaciones, pérdidas, humillaciones, convicciones, renuncias, elecciones, amistades de fierro y enfrentamientos de plomo.

Con este material como argamasa, Antonio Altarriba fusionó la memoria individual (la de su padre y la suya) con la memoria social histórica (la de los ganadores y la de los perdedores), hasta enhebrar una trama sencilla y emotiva, dura y madura, sobre el transcurrir cotidiano en tiempos difíciles y contextos ariscos. Con total naturalidad, las secuencias van alternando alegría y tristeza, amor y abandono, presencia y ausencia, familia y camaradería, esperanza y desazón, risa y llanto, trabajo y desempleo, campo y ciudad, anarquismo y capitalismo, República y Franquismo, exilio exterior y exilio interior. Todo ello, por cierto, con la Guerra Civil Española como eje (des)ordenador de la existencia.

Deshojando sus capas de sentido, El arte de volar (2009) nos revela su verdadera identidad narrativa. Enumeración de las frustraciones, carencias y temores que llevarán al padre a erguirse sobre el alfeizar de la última ventana. Relato del duelo que atraviesa el hijo y que, en verdad, lo ha venido acompañando desde mucho antes del final físico paterno, cuando empezaba a evidenciarse como depresión y trauma psicológico irresuelto. Crónica de una España partida en dos, atosigada por campos de concentraciones, resistencias heroicas, asesinatos sumarios, desapariciones forzadas, negociados escandalosos, miserias íntimas, corrupciones varias y un prometedor retorno a la democracia. Estudio pormenorizado sobre el efecto de la Historia gambeteando sueños y sudores de tantos hombres y mujeres que intentaron construir un mundo mejor para ellos y para su simiente. Catarsis de (al menos) dos generaciones desgarradas por los vaivenes políticos y sus ondas expansivas. Identikit de un dolor que se carga como mochila.

Gran parte del gran valor de esta obra, galardonada con el Premio Nacional de Cómic 2010, reside en el apartado gráfico a cargo de Kim (Joaquim Aubert Puigarnau), dueño de un trazo que comulga el drama y la sátira con pasmosa fluidez y naturalidad. La sensibilidad justa y necesaria para abordar el salto ético de un hombre y la caída moral de una sociedad. La cruel paradoja del suicidio como acto liberador capaz de reivindicar el valor de la vida.

Fernando Ariel García

Texto creado con motivo del premio concedido a Antonio Altarriba VI EDICIÓN PREMIO BARREIRO 2025 ARGH. Ver la publicación original

Añade un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.