CUERPOS DEL DELITO

CUERPOS DEL DELITO surgió como un proyecto narrativo del que POR EL HUMO SE SABE DÓNDE ESTÁ EL FUEGO (2017) constituía su primera y sorpresiva entrega. Y es que, inicialmente y lejos de encontrar viñetas al abrir las páginas del tomo -lo que se espera de quienes firman el título y de una editorial que tradicionalmente publica tebeos como Dibbuks-, el lector se encontraba con lo que parecía ser un libro de relatos ilustrados acompañado de un extra, una suerte de póster.
Un guionista como Antonio Altarriba, fabulador desde la infancia, con un exquisito manejo del lenguaje y una extraordinaria habilidad narrativa, en coalición con Sergio García, uno de los ilustradores más sobresalientes de nuestro país y exponente de la experimentación de los espacios como contenedores de historias, hacían presagiar, sin duda, un ejercicio creativo más allá de lo que aparente y llanamente se identificaba de un primer vistazo como cinco relatos literarios con ilustraciones a doble página acompañados de un dibujo a gran tamaño, exento, de una silueta en la que se insertan viñetas.
Efectivamente, el lector tiene ante sus ojos una interesante puesta en práctica del desempeño narrativo a cuatro manos combinando tres relatos en forma de piezas autónomas pero complementarias: el texto narrativo, la ilustración y el cómic. Así, lo de menos parece ser el asunto del tabaco: eje central del discurso, no obstante, alrededor de cuyo humo, tráfico y consumo se expande toda la narrativa. O las reflexiones y críticas sociales que acompañan la práctica totalidad de los trabajos de creación de Altarriba, que siempre invitan a mirar más allá de los explícitos dictados de la sociedad. Tampoco es lo más importante el escenario bélico del Sarajevo de 1994 donde confluyen las vidas (y las muertes) de los cuatro protagonistas. Lo más llamativo se encuentra, sin duda, en la forma literaria, pictórica y de secuencialización (como diría Eisner) de trabar y armar el relato que argumentalmente se construye desde la tesis de la causa-efecto de la muerte de diferentes individuos a causa del tabaco. La prosa de Altarriba -cultivada desde sus múltiples facetas de docente, novelista, ensayista, guionista de series audiovisuales y de fotografías- se conecta y asocia indisolublemente con las ilustraciones a doble página en blanco y negro dibujadas desde el sugerente trazo del grafito y con el cadáver-contenedor de viñetas ideado por García.
Siendo como es uno de los trabajos de creación más singulares por lo que supone la multimodalidad y la exploración de la utilización de diferentes lenguajes en la narración, quizá sea este uno de los trabajos de creación en los que ha participado Altarriba que más desapercibido ha podido pasar si se compara con otros. Tal vez sea ese leitmotiv tan controvertido, por las reminiscencias a conflictos bélicos cercanos en el tiempo o por circunstancias parejas a las prácticas del grupo editorial bajo el cual se publicó.
Bien en su etapa inicial como en la que se circunscribe al nuevo milenio, Antonio Altarriba siempre ha sabido rodearse de los mejores compañeros de viaje para sus trabajos. Crear supone conjugar juego e investigación y para este CUERPOS DEL DELITO potencia sus facetas de teórico y estudioso del medio con otro profesional que no le va en zaga en esos aspectos. Lástima que ese juego quedara aparcado en su tomo inicial.
Cristina Hombrados
Texto creado con motivo del premio concedido a Antonio Altarriba VI EDICIÓN PREMIO BARREIRO 2025 ARGH. Ver la publicación original










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