Antonio Altarriba

El ala rota (Kim y Altarriba) en ARGH

FRÁGIL COMO EL DIAMANTE

El Ala Rota es, bajo mi humilde punto de vista, la mejor obra de Antonio Altarriba.

Dado que es una afirmación ciertamente categórica (hay muchas de sus obras candidatas a tal honor) y siempre cuestionable, procedo a defender mi criterio.

El género autobiográfico, uno de los pilares de la novela gráfica contemporánea, camina siempre en la delgada línea que separa realidad de ficción. Evocar es siempre elaborar un relato, una narración. Ser fiel a los hechos no garantiza un buen guion: no todas las vidas se ajustan a una estructura narrativa. Sin embargo, Antonio ha sabido elaborar una ficción más sólida y coherente pese -o tal vez gracias- a la ausencia de un testimonio biográfico directo. Lo que podía ser un obstáculo se transforma en una oportunidad de elaborar una tesis, algo si cabe más valiosos que el verismo documental.

Empieza Antonio haciendo una sutil y profunda autocrítica: ¿Cómo es posible que él no supiera que su madre no podía mover el brazo izquierdo?¿Qué clase de relación tenía con su madre para no haberse percatado de ello casi hasta su muerte?

Bajo esa premisa construye la biografía de su madre, una vida de sufrimiento que Altarriba estructura en cuatro actos bien definidos: infancia, juventud, madurez y senectud.

La distancia respecto a los hechos narrados y la falta de elementos documentales empujaron a Antonio a construir una estructura de ficción más sólida.

La España rural republicana configura la infancia de una niña no deseada que consigue abrirse camino en la vida. Un retrato nada benévolo a medio camino entre La familia de Pascual Duarte y El Viaje a Ninguna Parte que podría haber sido una obra independiente y no el primer acto de esta magnífica obra.

Le sigue la exploración de la burguesía militar del primer franquismo, cuando los monárquicos acaban siendo tan enemigos de la dictadura como los propios republicanos. Alejado de absurdos maniqueísmos, nos adentra en la vida de una mujer beata que casi a su pesar se abre al amor y a la vida sin cuestionar su lugar en el mundo. Conociendo a Altarriba, no creo que ni el militarismo ni la beatería estén en su credo, por lo que el ejercicio de hacernos participes de esa realidad tiene un mérito añadido.

La amarga realidad de un matrimonio infeliz ocupa el tercer acto de esta obra. Ahora vemos parte de la historia desde la perspectiva de Petra, su madre. Altarriba no juzga a sus padres, sino que nos muestra a dos personajes infelices, incapaces de ser felices juntos a los que ni tan siquiera la fortuna acompaña en lo económico. Es un retrato agridulce en el que se establece un curioso paralelismo entre la trama de los militares monárquicos y el ocaso del amor dentro del matrimonio: los monárquicos que creían en la restauración borbónica mueren y dejan a España sumida en cuarenta años de oscura dictadura a la vez que el matrimonio de Antonio y Petra sucumbe ante la negativa de esta a tener más sexo y agoniza durante décadas, incapaz de enfrentarse a su propio fracaso.

El cuarto acto, la vejez de Petra en el convento, tiene tintes mucho menos trágicos que su capítulo homologo en El Arte de Volar y redondea de un modo mucho más efectivo la obra. El autor permite vislumbrar un destello de felicidad en el ocaso de la vida de su madre y su papel de puente entre sus progenitores aporta una genial sutileza a este epilogo.

Donde El Arte de Volar el autor se dejaba llevar por lo emocional, perdiendo a veces el control efectivo de la ficción, ahora asistimos a un trabajo mucho más equilibrado, intelectualizando sus sentimientos sin renunciar al relato (auto) biográfico. La ficción y la realidad maridan de un modo más equilibrado, mostrando una sutileza en los matices narrativos que encumbran a Altarriba como ese soberbio escritor que siempre ha sido.

El momento final de la obra en el que descubrimos que ni Antonio (padre) ni Emilio, el último amor de Petra, sabían de su limitación en la movilidad del brazo de Petra, es tan sutil como demoledor,  un colofón inmejorable a un trabajo extraordinario.

El Ala Rota es una obra elaborada desde la reflexión y abundando en los hallazgos de El Arte de Volar, elude sus más groseros errores. Una obra que se revela  como necesaria y contingente en la carrera de Antonio.

Koldo Azpitarte

Texto creado con motivo del premio concedido a Antonio Altarriba VI EDICIÓN PREMIO BARREIRO 2025 ARGH. Ver la publicación original