Antonio Altarriba

Antonio Altarriba y Pilar Albajar exploran el dolor, la muerte y la ecología en Spectrum

Publicado heraldo.es por Antón Castro el 10/01/2018

Estos creadores de imágenes inauguraron ayer una muestra sobre el cuerpo, la naturaleza y el cáncer.

Pilar Albajar es la creadora de imágenes y quien dispara la cámara. Antonio Altarriba es el guionista. Aquí una de sus fotos del cáncer de pecho de Pilar y la foto favorita de los dos: la metamoforsis de hombre y tronco.Toni Galán/Pilar Albajar

La fotografía es casi tan poderosa como el amor en la biografía de Pilar Albajar Antonio Altarriba(Premio Nacional de Cómic en 201 por ‘El arte de volar’), que inauguraban ayer la muestra ‘El dolor, la muerte y la clorofila’ en la galería Spectrum Sotos, que aún celebra sus primeros 40 años de existencia.

Antonio Altarriba, que no ha podido trasladarse desde Vitoria a Zaragoza por una feroz ciática, cuenta una historia muy literaria. “Cuando Pilar y yo nos casamos, allá por el año 74 o 75, le regalé una ampliadora, creo que era Durst. Hemos tenido cuarto oscuro en nuestra casa hasta hace diez años, cuando empezó el gran despliegue de las nuevas tecnologías. Pilar hacía sus fotos, revelaba, experimentaba a su antojo. Y fue hacia 1989 cuando hicimos nuestra primera exposición, en Bruselas; ahí empezamos, en realidad, nuestra colaboración”, dice el escritor y guionista de tebeos y guionista fotográfico.

Insiste el autor de ‘Yo, asesino’: “Pilar hace las fotos, los fotomontajes, los collages, a partir de dibujos míos, mal hechos, ja, ja, o ideas que compartimos, discutimos, etc. Han pasado casi 30 años –señala el guionista de los cómics ‘El arte de volar’ y ‘El ala rota’, en los que narra, con Kim, la historia de su padre y de su madre–. Le agradecemos mucho al galerista Julio Álvarez esta oportunidad: nosotroshemos expuesto más en el extranjero que aquí. Somos más conocidos fuera que en Zaragoza y en este momento no es fácil exponer una obra tan compleja y arriesgada”.

El miedo y la esperanza

Pilar Albajar está muy feliz. Por varias razones. Padeció cáncer de pecho hace 18 años y documentó sus seis periodos de quimioterapia. “Intenté exponer esta serie de seis fotos, de gran formato, en varias ocasiones sin suerte. Y Julio Álvarez se ha atrevido a hacerlo. Sé que son fotos impactantes: son la crónica del dolor, de la angustia, del miedo. Como el diario de mi enfermedad. En ese momento pensaba que la vida se me escapaba. Y el hecho de que estén aquí las fotos, de que se vea mi estado de entonces y el de ahora, también es un canto de esperanza: el cáncer de pecho, el cáncer en general, se puede curar”, explica la fotógrafa, que ha regresado hace poco a Zaragoza y ha fijado aquí su residencia.

“Me apetecía hacerlo. Antonio viaja mucho. Jubilado ya, tiene muchos compromisos con el cómic, con la literatura, a veces parece un nómada. Y yo he querido volver a casa. Tengo aquí amigos. No me es fácil explicarlo. También me gusta exponer este documento del dolor y del desgarro en mi ciudad”. Pilar dice que ella, en el fondo, no se siente fotógrafa. No como lo son gentes tan distintas que le interesan mucho como Chema Madoz, José Antonio Montoya, Rafael Navarro o Alberto García Alix. Yo me siento más una artista, una creadora de imágenes. Para mí la fotografía, más que un fin en sí mismo, es un instrumento: me sirvo, nos servimos de ella, para contar lo que queremos. Hacemos una foto de impacto, de crítica, de denuncia social, una foto que no es necesariamente amable, ni decorativa, ni de esas fotos que tendrías en el dormitorio o en el sofá del comedor. El arte es poco crítico hoy en día”, matiza, y agrega que su producción es más bien surrealista, a veces desagradable o desapacible.

“Además de los nombres citados, me gustan mucho Jean-Baptiste Carhaix, Marlo Broekmans, Bénédicte Reverchon y todos los que tienen algo que contar a través de la fotografía”, indica.

Antonio Altarriba y Pilar Albajar trabajan por series. “El procedimiento es casi siempre el mismo –dice Pilar–. Elegimos un tema; por ejemplo, las tiranías. Hacemos un inventario de sugerencias, subtemas, puntos de vista, personajes, y seleccionamos matices, imágenes. Y él, Antonio, empieza a desarrollar las ideas, las piezas y seres de la foto”. Antonio Altarriba precisa, desde Vitoria: “Al principio Pilar hacía las imágenes, me las enseñaba y me decía que se las titulase. Lo hice y fuimos un poco más allá. Aquí, en Spectrum, colaboramos con la nueva serie sobre ‘Ecologías imposibles’. Hay ocho piezas que exploran la simbiosis entre las flores o la naturaleza y los humanos. Nos quedan cuatro piezas más que los dos hemos aprobado”, apostilla. Agrega que con photoshop su vida ha cambiado mucho: “Antes hacíamos puesta en escena, organizábamos el colorido, los objetos, etc. Hemos pasado de lo laborioso a lo inmediato. También abusamos de los amigos. Aquí hay unos cuantos: Paco Boisset, nuestra sobrina Candela, nuestra amiga Pilar”.

La belleza herida e impactante

Antonio y Pilar escogen una pieza con piernas de tronco y cuerpo de hombre. Es su favorita. “Esa pieza habla de la autoinmolacion, de la metamorfosis, de la raíz, de la movilidad, de que somos semovientes”, dice Altarriba. Y Albajar añade que también es su favorita por su belleza, su impacto, por su significación tan abierta. A veces en su iconografía hay transgresión, provocación, necrofilia, erotismo, etc.

En esta serie de ‘Ecologías imposibles’ han jugado con diversas imágenes. Hay varias cabezas calvas, que ahora tienen pelo de césped, pelo de hierbas o plantas: higueras, cactus, etc. Aun hay otro apartado compuesto por tres fotos que giran en torno a la muerte, donde se mezclan falos, cuerpos de mujer y crucifixiones.

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